En los últimos meses hemos asistido a algunos avances interesantes en el campo de la inteligencia artificial y la salud, como la IA de Google capaz de detectar el cáncer de mama o de pulmón. Sin embargo, el potencial de esta incipiente tecnología va muchos más allá, y una prueba de ello es DSP-1181, una molécula desarrollada íntegramente por una inteligencia artificial cuyo medicamento resultante va a ser probado en humanos.

Para que entremos en contexto, la BBC afirma que el proceso de desarrollo de un medicamento toma alrededor de cinco años, aunque desde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) son menos optimistas, alargando el proceso a entre diez y 12 años de media desde que se busca la diana terapéutica hasta que llega al mercado. ¿Y por qué esto es importante? Porque la inteligencia artificial que hoy nos ocupa ha necesitado menos de 12 meses.

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